La Fábula de los cangrejos

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Ayer apareció en mi Facebook, luego de mucho tiempo, una fábula que una mamá de la página compartió conmigo hace mucho y que hoy quiero compartir también con todos. 

"LA FÁBULA DE LOS CANGREJOS" 
En el puesto de un mercado había tres canastas con cangrejos. Ante la curiosidad de un cliente, el encargado le explicó: "Son de diferentes nacionalidades, por eso los tengo separados. La primera canasta tiene cangrejos norteamericanos. Está tapada con una tabla porque si no trepan por su propio esfuerzo y escapan". Y continuó explicando: "La segunda canasta", una más alta y tapada con ladrillos, "contiene cangrejos japoneses. Ellos se apoyan mutuamente. Forman una pirámide, y cuando la mayoría ya está afuera ayuda a salir a los demás. Por eso el cesto tiene ese tamaño y está tapado de esa forma". "Y la tercera, ¿por qué está destapada?", preguntó el cliente. "Ah, ahí no hay problema: son cangrejos peruanos, y cuando uno quiere salir los demás lo jalan hacia abajo." 

Leer esta fábula me recordó la cantidad de veces que entre nosotros nos criticamos, la cantidad de veces que compartimos cadenas de ayuda y no alcanzan ni el 1% de los compartidos que tiene un sorteo, las veces que muchas critican el trabajo de una mamá emprendedora y solo lo ven como "mucha publicidad", sin detenerse por un momento a pensar que detrás de todo eso hay toda una familia tratando de salir adelante, las veces en que se han compartido maquetas, con la mejor disposición del mundo, para ayudar a muchos niños a tener un lindo cumpleaños y luego de sacarle un provecho propio, las han terminado vendiendo para seguir favoreciéndose en lugar de compartirlo con más mamás para seguir ayudando a los demás, las veces en que se olvidan de un "hola", "por favor", "gracias" y sin embargo lo esperan todo; en fin, diferentes situaciones que nos hacen darnos cuenta que aún hay mucho por trabajar trabajar; pero como siempre les digo, solo depende de nosotros y de lo que le inculquemos a nuestros hijos, que finalmente son el futuro de este país. Felizmente creo somos muchos los que nos comportamos como esos cangrejos norteamericanos y japoneses de la fábula y lo hemos podido demostrar cuando nuestro país ha necesitado ayuda, pero no lo hagamos solo cuando la cosa esta crítica y viene en masa, hagámoslo siempre, en todo momento, a toda hora, ponernos en los zapatos de los demás es algo que ayuda mucho. No olvidemos que somos el ejemplo de nuestros hijos.

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